martes, junio 19, 2007

Pequeñeces que se convierten en montañas

Hacia tiempo que no escribia nada. Quizás por pereza, quizás porque no tenia mucho que decir, quizás porque aún podía aguantar un poco más... Es extraño como la cosa más insignificante puede hacer caer tus barreras y sumirte en la tristeza. En mi caso, algo tan estúpido como caer enferma estando de viaje. Y no será porque no fui bien atendida o recibi cariño y mimos, que los recibí en un grado que no esperaba para ser sincera y que agradezco de todo corazón.

Supongo que eran muchas cosas, pequeñas si pero que se iban acumulando unas sobre otras hasta que ya no pude más. Lloré y mucho y desde aqui me disculpo por el mal rato que hice pasar a un buen amigo (va por ti cielo, Norman) y segui llorando durante toda la semana sin tener una razón concreta para ello, con mi madre a mi lado desesperada por no poder hacer nada porque al no ser capaz de explicar el por qué de mi estado, no encontraba modo de ayudarme. Yo, simplemente queria llorar, necesitaba hacerlo. Incluso hoy, sigo necesitandolo porque de algun modo, es como si me librase de una pesada carga.

Se que es estúpido pero a veces uno no puede evitar sentir que el mundo se le viene encima por una pequeñez pero de un tiempo a esta parte, esas pequeñeces se convierten en muros infranqueables y me temo que mis fuerzas ya no son lo que eran...

No hay comentarios: