sábado, junio 30, 2007

Sentada bajo el árbol del olvido recuerdo lo que fuí y pude haber sido y lo que no hice. Recorro caminos nunca escritos ni en la tierra ni en las estrellas y todos me llevan a un mismo sitio. Mi nombre permanece enterrado en un jardín del pasado y mi memoria no recuerda haberlo olvidado. Ya no tengo palabras que decir ni mentiras que escuchar...
Escucho la sentencia mas no he cometido crimen ni pecado que no haya exculpado y gritado mil veces al viento. No se si escucho al cielo. Le tengo apego a la vida y a la desesperación pues es mía. La escalera que subo siempre me conduce hacia abajo y la luz que muestran sus escalones se ha quedado en la cima. La luna me sonríe como a cualquier loco que ya no sabe qué va encontrando en su camino, que ni siquiera sabe qué encontrar...
Le tengo apego a mi vida...¿mi vida? y quizás a mi dolor. Yo mismo me arrancaré el puñal si quiero y me cauterizaré la herida construyendo con las cicatrices una escalera que no me lleve abajo. La paz está lejos. El ocaso es sólo una palabra. Los ojos que miramos no son nuestros y nada es eterno ni imperecedero...

sábado, junio 23, 2007

No-end

La mirada verde sabe a paz ahora perdida. Las gotas caen ocultando la vista como lágrimas irrecuperables de un dios triste que perdió su poder. Las estatuas nunca han guardado sentimientos en sus pétreos corazones, sólo el anhelo que el cincel grabó a fuego en sus ciegos ojos tantas veces sin color ni horizonte. Matizan la luz sombras que creí olvidadas hasta que gritaron su nombre de ayer. Perdí soldaditos en estúpidas batallas contra el tiempo, que fundió sus corazones con el de la bailarina del cuento sólo que éste no latía ni se iluminaba ni infundía afables sensaciones.
No hay final feliz, sólo un descanso en un repecho de un camino siempre ascendente. No hay final, te digo. Sólo la aceptación de la lucha, la permanencia, el cerrar de ojos y abrirlos en otro sitio nuevo e indiferente ...

jueves, junio 21, 2007

Rayada mental I

Los rostros de rasgos apenas percibidos se cruzan con nosotros impidiéndonos conocerlos. Sólo nos dejan su ausencia sin palabras ni gestos. Los ojos que miran no miran nuestros ojos. ¿Qué pensamientos, qué sensaciones se escapan a nuestro paso sin que podamos retenerlas, alejándose cuesta abajo por una calle inclinada? Sus nombres nunca nos son entregados, ni sus sonrisas mientras bajamos la vista para contemplar los pasos que, de seguro, nos conducirán a alguna parte. Las gentes son rostros que se nos ofrecen en el escaparate de una vida, rostros que no llegan a cobrar realidad. Rostros que permanecen difusos...

martes, junio 19, 2007

Pequeñeces que se convierten en montañas

Hacia tiempo que no escribia nada. Quizás por pereza, quizás porque no tenia mucho que decir, quizás porque aún podía aguantar un poco más... Es extraño como la cosa más insignificante puede hacer caer tus barreras y sumirte en la tristeza. En mi caso, algo tan estúpido como caer enferma estando de viaje. Y no será porque no fui bien atendida o recibi cariño y mimos, que los recibí en un grado que no esperaba para ser sincera y que agradezco de todo corazón.

Supongo que eran muchas cosas, pequeñas si pero que se iban acumulando unas sobre otras hasta que ya no pude más. Lloré y mucho y desde aqui me disculpo por el mal rato que hice pasar a un buen amigo (va por ti cielo, Norman) y segui llorando durante toda la semana sin tener una razón concreta para ello, con mi madre a mi lado desesperada por no poder hacer nada porque al no ser capaz de explicar el por qué de mi estado, no encontraba modo de ayudarme. Yo, simplemente queria llorar, necesitaba hacerlo. Incluso hoy, sigo necesitandolo porque de algun modo, es como si me librase de una pesada carga.

Se que es estúpido pero a veces uno no puede evitar sentir que el mundo se le viene encima por una pequeñez pero de un tiempo a esta parte, esas pequeñeces se convierten en muros infranqueables y me temo que mis fuerzas ya no son lo que eran...